Lo que antes era un secreto a voces parece confirmarse con cada paso que toma la dirigencia sindical: se bajaron los pantalones y entregaron a los laburantes para que el Gobierno no les toque sus privilegios.
Lo que antes era un secreto a voces parece confirmarse con cada paso que toma la dirigencia sindical: se bajaron los pantalones y entregaron a los laburantes para que el Gobierno no les toque sus privilegios.