El prescindente Javier Milei parte este lunes, pero recién el miércoles dará su patético show ante la audiencia de Davos, y luego tendrá “reun
ones con empresarios” hasta el viernes.
Lacra política: La casta era Milei! Con el «Foro de Nabos» como excusa, el pedófilo homosexual se queda de joda en Suiza por una semana

Lejos de mostrar preocupación por la situación cada vez más angustiante que atraviesa el país que gobierna, el pedófilo homosexual Javier Milei volvió a hacer las valijas rumbo a Europa, para pasarse una semanita de joda, libre de gastos y culpas, siempre con la excusa de buscar “inversiones” para el país que nunca llegan.
Este lunes, “Jamoncito” parte hacia Suiza para participar del Foro Económico Mundial de Davos, aunque recién el miércoles a las 11.45 (hora argentina) tendrá su exposición formal. Hasta entonces —y también después—, el mandatario permanecerá en el país alpino “reuniéndose con empresarios”, sacándose fotos y estirando una gira que, en los hechos, lo mantendrá fuera de la Argentina durante casi una semana. Todo, claro, con gastos cubiertos por el erario público.
Será la tercera aparición consecutiva de Milei en “El Foro de Nabos” desde que asumió. Ya habló en 2024 y 2025, dejando un tendal de declaraciones misóginas, homofóbicas y negacionistas del cambio climático. Nada indica que esta vez vaya a salirse del libreto. Por el contrario, el prescidente buscará nuevamente escandalizar, posicionarse como referente de la ultraderecha global y mostrarse como el alumno ejemplar del trumpismo internacional.

La agenda oficial en Davos confirma que Milei no viaja solo para dar un discurso, sino para quedarse varios días orbitando el círculo del poder económico global, mientras la Argentina queda en piloto automático.
El martes 20, el presidente tendrá su primer compromiso formal: un encuentro con Maurice Ostro, empresario británico y presidente del directorio de Ostro Minerals, el mayor productor y distribuidor mundial de topacio azul. La reunión está pautada para las 21.00 hora suiza (17.00 en Argentina), aunque el horario aún no fue confirmado oficialmente. Un dato no menor: mientras en el país se discuten salarios, empleo y reforma laboral, Milei dedica su tiempo a dialogar con magnates del sector extractivo.
El miércoles 21 será el día central de la gira. A las 10.05 de la mañana (06.05 en Argentina) mantendrá un saludo protocolar con el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin. Apenas diez minutos después, a las 10.15, participará del denominado “Country Strategy Dialogue on Argentina”, un espacio diseñado para presentar al país como oportunidad de negocios ante empresarios y líderes globales, en una suerte de remate simbólico de la Argentina al capital extranjero.
A las 11.30 hora local (07.30 en Argentina) está previsto un encuentro con CEOs de bancos globales, aunque Presidencia evitó informar cuáles. Luego, a las 15.45 (11.45 en Argentina), Milei dará su discurso en el foro, el momento más publicitado del viaje y, probablemente, el escenario de una nueva catarata de provocaciones ideológicas.
El jueves 22, ya sin actividades institucionales, el Presidente se dedicará a su faceta preferida: hablarle a los medios extranjeros. A las 11.05 será entrevistado por Bloomberg y luego se reunirá con Zanny Minton Beddoes, editora en jefe de The Economist, revista que sigue con atención las reformas económicas del gobierno desde diciembre de 2023. Otra vez, Milei elige rendir cuentas afuera antes que explicar puertas adentro los costos sociales de su programa.
El regreso recién está previsto para el viernes, completando así casi una semana fuera del país.
El mismo discurso, las mismas obsesiones
La experiencia indica que Milei no irá a Davos a discutir soluciones reales para los problemas globales ni nacionales. En 2024 se presentó como profeta del “capitalismo salvador” y advirtió que “Occidente está en peligro” por culpa del socialismo, la agenda de género y el ambientalismo. En 2025 redobló la apuesta: habló de una “alianza internacional” de ultraderecha, definió al wokismo como un “virus mental”, atacó al feminismo, cuestionó la figura del femicidio y lanzó declaraciones homofóbicas que provocaron una masiva movilización de organizaciones LGTBQ+ en todo el país.
Este año, el discurso se dará además en un contexto particularmente sensible: con la Patagonia devastada por incendios, una economía en recesión y un gobierno que planea abandonar entre 45 y 55 organismos internacionales, muchos de ellos vinculados a la ONU. Aun así, nada sugiere que Milei vaya a revisar su negacionismo ambiental o su política exterior de alineamiento automático con Estados Unidos e Israel.
De hecho, el viaje ocurre poco después de que la Argentina confirmara su participación en el llamado “Consejo de la Paz” impulsado por Donald Trump para “administrar” la Franja de Gaza, una decisión que vuelve a colocar al país en una posición internacional polémica y subordinada.
Mientras tanto, en argentina, en la Argentina siguen pendientes las respuestas sobre inflación, empleo, salarios y pobreza. Pero esos temas no forman parte de la agenda de Davos. La pregunta ya no es qué va a decir Milei en Davos —porque eso es bastante previsible—, sino quién gobierna mientras él se pasea por el mundo. Porque el ajuste, la recesión y el deterioro social no viajan en avión, pero sí los paga, una vez más, el contribuyente.




























