Los principales incrementos estuvieron en frutas y verduras. También ítems como el asado, el pollo y el pescado subieron muy por encima del índice general. El fuerte aumento no contempla los incrementos en la carne que se dieron a principios de febrero. El impacto en la canasta básica y el número de pobreza.
Se caen las mentiras del gobierno: Brutal suba del 4,7% en el precio de los alimentos en enero
Un golpe directo al relato del gobierno libertario. Eso fue el IPC informado por el Indec este martes, que expuso una suba generalizada de los precios del 2,9% en el mes de enero. Así, la gestión económica de Milei y Caputo acumula 8 meses consecutivos de inflación al alza desde mayo de 2024. En los últimos 12 meses el acumulado fue de 32,4%, y también creció por segundo mes consecutivo.
Pero el dato es todavía mucho más preocupante si se focaliza sólo en los alimentos. El ítem que más pondera en la fórmula elaborada en 2004 y con la que se sigue midiendo la inflación subió un 4,7% en promedio, con aumentos incluso muy por encima de ese valor.
Las frutas y verduras fueron el ítem que más empujó hacia arriba el indicador. El kilo de tomate pasó de $1.460 a $2.812, un aumento del 92,6%. En segundo lugar se ubicó el kilo de naranja, que creció un 30,1% de $1.241 a $1.615. A su vez, el kilo de papa trepó de $930 en diciembre a $1.205 en enero, marcando un aumento del 29,6%.

Entre las carnes, la que más aumentó fue la de pescado, con el incremento del filet de merluza que pasó de $10.611 a $11.965 por kilo, una suba del 12,8%. El pollo entero, por su parte, aumentó un 8,9% entre los $3.740,26 por kilo que costaba en diciembre y los $4.074,64 a los que llegó en enero. El kilo de asado también aumentó por encima del promedio: de $15.094,30 en diciembre pasó a $15.942,00 en enero, una suba del 5,6%.
Estos fuertes aumentos en la carne no incorporan, sin embargo, las subas que se registran desde los primeros días de febrero y que ya se empezaron a trasladar a los comercios de cercanía. Dicho de otra manera, todo el estallido que hubo en medios de comunicación y redes sociales por la suba de la carne en los últimos días recién será registrado por el IPC de febrero. Así se deduce de subas que en enero quedaron por debajo del promedio, como la carne picada común (+3,1%), la nalga (+3,3%), el cuadril (+3,3%) o la paleta (+2,6%).
El Gobierno afronta un panorama complejo para los meses que vienen, que so ya de por sí meses inflacionarios en términos estacionales. Con servicios que no paran de subir, como el gas, la luz y el transporte, sumados a los alimentos que se dispararon en enero, el riesgo para el relato oficialista es una fuerte suba de la canasta básica que impacte, a su vez, en l medición de la pobreza. En marzo se conocerá una nueva medición de ese indicador, que el oficialismo venía festejando a partir de tener “controlada” la inflación, sobre todo en alimentos. Si los aumentos actuales se sostienen en los próximos meses, Milei y Caputo deberán inventar nuevos dibujos para tapar la realidad































