La causa contra Javier Milei quedó en manos de Ariel Lijo tras una denuncia que advierte sobre riesgos internacionales, violación constitucional y rechazo social mayoritario.
Gobierno de desquiciados: Hasta las bolas!.denunciaron al presidemente Javier Milei por «poner en peligro al pueblo argentino»
Una denuncia penal contra el presidemente Javier Milei volvió a poner en foco el rumbo errático y peligroso de su política exterior.
La presentación, impulsada por el abogado Facundo Pérez Ernst, acusa al inestable mental anteriomente mencionado y al canciller Pablo Quirno de haber puesto en riesgo la seguridad nacional con declaraciones de alineamiento absoluto en el conflicto de Medio Oriente.

El expediente CFP 1142/2026 quedó radicado en el Juzgado Criminal y Correccional Federal Nro. 11, a cargo de Ariel Lijo.
El núcleo de la denuncia es contundente: se les atribuyen posibles delitos de hostilidades con riesgo de guerra, abuso de autoridad, violación de deberes de funcionario público y apología del crimen.
Todo se apoya en expresiones públicas en las que «Jamoncito» calificó a Irán como “enemigo”, respaldó sin matices a Estados Unidos e Israel y aseguró que “la guerra la vamos a ganar”. Una afirmación temeraria que excede por completo sus atribuciones.
El planteo judicial también remarca una violación directa del orden constitucional. La facultad de declarar la guerra corresponde exclusivamente al Congreso, no al Poder Ejecutivo.
Sin embargo, el involucrado en la cripto-estafa actúa como si ese límite no existiera, avanzando con una retórica belicista que expone al país a consecuencias imprevisibles.
El riesgo no es abstracto. La reacción internacional fue inmediata: desde Teherán advirtieron que Argentina “cruzó una línea roja imperdonable” y anticiparon posibles represalias. Lejos de moderar el tono, el Gobierno profundizó una postura que deja al país innecesariamente expuesto.
A esto se suma el rechazo social. Un relevamiento de Zuban Córdoba indica que el 72,7 por ciento de los consultados está en contra de la guerra y el 66,4 por ciento considera que la posición de Milei no representa a la población. La desconexión entre Milei y la sociedad es evidente.






























